ANICETO MARINAS

Aniceto Marinas nace en Segovia, el día 17 de abril del año de 1866, en el numero 16 de la Calle de los Caballeros. Nacido en el seno de una familia extremadamente pobre, cuyo mayor sustento es el jornal de bracero de su padre Mariano. Tal era la humildad de esta familia, que a los ocho años abandona la escuela ingresando como monaguillo en la Catedral.

En el paso de Marinas por el Primer Templo segoviano, se inicia en el estudio de solfeo y de canto y aprende a tocar el violín para ayudar a su familia con la paga de sus actuaciones en fiestas religiosas. También se despierta la pasión por la escultura; el va recogiendo la cera que llora de los altares y va creando figuras para el Nacimiento o a los sacerdotes de la Catedral.  

Cuando tiene quince años, se inician las obras de restauración en el Alcázar de Segovia, deteriorado por un incendio, después de veinte años de abandono.  Entre los técnicos que ejecutan dichas obras se encuentra Fernando Tarrago, director de los trabajos escultóricos. Un día, contempla una serie de las figurillas de Marinas quien le admite como ayudante suyo y hace que empiece a estudiar en la Escuela de Artes y Oficios.Estamos en el año 1882, cuando con 16 años de edad, por el día trabaja la piedra de la mano de Pedro Grau, maestro de canteras en el Alcázar y por la tarde asiste a las clases del pintor de historia Emilio Soubrier y del dibujante Pedro Subirats. Modela cabezas clásicas, bustos y todo tipo de modelos. Al finalizar el curso 1882-83 obtiene un accésit en la sección de Principios de Dibujo. El siguiente curso obtiene el premio extraordinario y realiza una exposición de sus obras con gran admiración del pueblo segoviano. Esto hace que la Junta Directiva de la Escuela de Artes y Oficios de Segovia apoyado por Tarrago dirija en marzo del 84 una petición a la Excma. Diputación Provincial pidiendo una pensión para que Aniceto amplíe sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Madrid.

 

En el curso 84 - 85, ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid con importantes profesores como los dos grandes escultores catalanes, Juan Samsó y Jerónimo Suñol gracias a la pensión concedida por tres años. Es en el año 1887 cuando su San Sebastián Mártir le hace obtener una segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes en Madrid y consigue la plaza para ir a Roma por tres años pensionado por la Academia de San Fernando.

En esta etapa, la llamada italiana de este autor, se corresponden el Descanso del modelo, segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes y medalla de oro en la Exposición Internacional de Munich, o el grupo “Dos de Mayo de 1808”, presentado en 1892 en la Exposición Internacional celebrada en Madrid, con primera medalla; envíos reglamentarios desde Roma a las Exposiciones Nacionales e Internacionales. En esta época, Marinas se dedica al estudio del clasicismo y contempla las obras de los museos de Roma y Florencia, en los que estudia a los grandes maestros, especialmente a Miguel Ángel a través de su maestro Palmaroli.

Al regresar de Roma, pasa una temporada en Segovia, estableciendo su estudio en una de las casas de Canonjía Nueva, y empieza a desplegar su habilidad en el monumento conmemorativo de corte historicista. Así puede constatarlo la estatua de Don Pelayo (1893) por parte de un concurso en la ciudad de Oviedo, o el bajorrelieve del primer conde de Sepúlveda (1893).

En ese tiempo Fray Tomas de Cámara, obispo de Salamanca, le encarga para la iglesia de San Juan de Sahagun de Salamanca dos relieves de bronce que muestren dos pasajes de la vida del Santo.

Después de unos años se instala en Madrid. En esta etapa intensifica su dedicacion a la escultura monumental viéndole siempre ocupado en encargos oficiales y particulares, así como en concursos para erigir monumentos en ciudades españolas. En 1899 obtiene la Primera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con su estatua de Velázquez, hoy emplazada en la puerta principal del Museo del Prado, de Madrid. De esta época es también la estatua de Guzmán el Bueno en León, al Padre Flórez en Burgos (1906) y al obispo Padre Cámara en Salamanca (1907)

En 1901 gana por oposición la cátedra de Modelado y Composición Decorativa de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, puesto en el que permanece hasta 1936. En su discurso de ingreso a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1903 deja claro su concepción de la escultura; algo anclada en el pasado y contraria a la innovación. De sus palabras de ese día, confesó que su fuente de inspiración es la naturaleza, a la que intenta copiar imitando todo modelo vivo rechazando la simple imitación de la Antigüedad Clásica y las corrientes Modernistas. Su factura es barroca y detallista, con una inclinación hacia el modelo pictórico, de características impresionistas.

En Segovia, con motivo del centenario de la guerra de la Independencia, realiza en 1908 el Monumento al Dos de Mayo, situado en los Jardines del Alcázar de Segovia. La forma de este conjunto monumental es troncopiramidal, alzada sobre unas escaleras de granito, presididas por la escultura de Clío, la musa de la Historia en mármol blanco en el centro de las mismas. En la base de la pirámide se sitúan dos relieves en bronce que representan dos escenas de la batalla: la defensa del parque de Monteleon y el pueblo dirigido por Daoiz y Velarde enfrentándose a los franceses. En lo alto la figura alegórica de España recoge los cuerpos de los dos héroes Nacionales.

El día 20 de julio del mismo año el Excmo. Ayuntamiento de Segovia le declara hijo predilecto de la ciudad.

En la cima de su carrera recibe los encargos de las consideradas como sus dos más importantes: el Monumento a las Cortes de Cádiz, cuya ejecución lleva a cabo desde 1913 a 1929; considerada por Marinas como su mejor trabajo, y el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, inaugurado en 1930 en el cerro de los Ángeles.

En 1921, con ocasión del IV Centenario de la Violenta muerte en Villalar de los jefes Comuneros, se coloca la primera piedra del Monumento a Juan Bravo en la Plaza de San Martin de Segovia. Esta estatua fue inaugurada el día 30 de junio de 1922, con presencia de la Infanta Doña Isabel de Borbón en representación del monarca. La estatua del comunero se alza sobre un pedestal de piedra berroqueña; con su mano derecha alza la bandera de las milicias segovianas en las que se lee “Castilla Libertad”; con la izquierda amarra la empuñadura de la espada que lleva en el cinto. Quizás por su exagerado realismo y ese anclaje en el pasado fue objeto de la polémica levantada en Segovia por parte de la intelectualidad progresista por esta estatua.

En 1926 obtiene la medalla de honor de la Nacional de Bellas Artes por su grupo Hermanitos de leche situado actualmente en el Casón del Buen Retiro. La escultura, se inspira en un poema de Gabriel y Galán realizado en mármol de Carraca. Muestra un tratamiento de acabado pulido y extraordinaria suavidad de superficies.

En los últimos días de enero de 1927 fallece el poeta segoviano José Rodao; se le erige un busto en bronce en la plaza de los Huertos, aunque actualmente se encuentra en el Paseo del Salón.

En sus últimos años se dedica a la escultura religiosa y, en especial, a las tallas procesionales en madera policromada, así dona a la Parroquia de San Millán, donde fue bautizado, la talla de La Soledad al Pie de la Cruz en 1930 y el Santo Cristo en su Última Palabra en 1947. Es digno de mencionar el asombro y la emoción recogida con que el pueblo de Segovia las ve desfilar con su Cofradía Titular. Otras tallas de esta índole es un crucificado de Navas del Marqués, su Inmaculada Concepción y su Piedad de la Parroquia del Inmaculado Corazón de María de Madrid.

El 22 de junio de 1947 el Excmo. Ayuntamiento de Segovia descubre una lapida conmemorativa del nacimiento del glorioso escultor en la casa donde nació, hoy numero 10 de la calle Escultor Marinas.

La restauración del Monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles hace que lo veamos infatigablemente trabajando hasta el final de sus días el 23 de septiembre de 1953, enterrado en el cementerio de la Almudena.

 

Son numerosos las muestras de honra por parte de la Cofradía nacida gracias a su donación, destacando la exposición y ciclo de Conferencias en 1990, los actos en conmemoración del 50º aniversario de su muerte, con el descubrimiento de una placa en la iglesia y la edición de un libro, la excursión por sus obras el 23 de septiembre de 2012, el intento de trasladar sus restos a la capilla de la Soledad, y por supuesto el tradicional panegírico que anualmente celebra el domingo de Pascua en los Jardinillos de San Roque donde se levanta su monumento.