Viernes Santo 2012 (Sara Moreno Rodríguez)

 

Para mí esta semana santa ha sido sin lugar a dudas la semana santa de la Pasión, de la Emoción, de la Unión, de la Amistad, de la Fuerza, y de la Confianza.

 

Un viernes de Semana Santa a las 9 de la mañana en la Iglesia de San Millán los chicos de la banda ataviados con sus polares rojos, esperaban con angustia las noticias sobre la salida de San Millán, no olvidare nunca sus caras, sus ojos, y sus miradas, y como alguno que otro se emocionaba, y es que esta banda ha trabajado duro durante muchos meses para poder acompañar a la Virgen de la Soledad y al Santo Cristo. Cuando aparecimos por allí, la situación era bastante triste había nevado durante la noche y sacar a las imágenes era un riesgo muy alto, todos estábamos unidos, esperando la resolución.

 

La reunión donde se decidía la salida, se estaba realizando en la Casa de Piedra, en ella sentados en una mesa de madera la Junta Directiva reunida con los Párrocos debatía la salida. No olvidaré cuando salieron y dijeron que salíamos, la buena noticia era esa, la mala era que solo se sacaba el Cristo, los gritos de alegría de la banda, como se abrazaban e incluso alguno de ellos lloraron de la emoción, algunos corazones seguían tristes, cabizbajos, nuestra “Sole” este año se quedaba en casa.

 

Sin dudarlo un instante San Millán empezó a moverse, aparecía gente hasta detrás de las columnas de la Iglesia, algo se estaba moviendo en esa Iglesia, no era nada físico sino emoción y sentimiento, la parroquia estaba latiendo tenía un solo corazón que latía al ritmo de muchos corazones. Una voz dijo que la Virgen también tendría que salir (esas palabras salieron de quien yo menos esperaba), y en ese momento, el más emotivo para mí, las telas se extendieron para preparar los pasos, los bancos empezaron a moverse, y San Millán ¡¡sonreía!! .

 

De pronto fue como si la Virgen de la Soledad pidiera a gritos ser paseada por las calles de Segovia y muchos fueron los que levantaron a nuestra señora del ábside donde estaba y cogida a pulso se paseo por el pasillo de la Iglesia, muchos fueron los que arrimaron el hombro para sacar a la Soledad, yo veía las lágrimas de emoción de muchos, creo que fue la primera vez que muchos tuvieron esa sensación.

 

Preparados en la puerta estaban el Cristo y la Virgen, mientras nuestra banda radiante y emocionada tocaba para empezar la marcha, ese momento para mí es maravilloso, San Millán estaba preparado, nada podía pararnos estábamos fuera y nadie podría parar la marea Roja y Blanca por las calles de San Millán.

 

El resto…es mejor que lo veáis con vuestros propios ojos, porque San Millán todos los años sorprende.

 

Historia de un Viernes Santo (Alejandro Pérez)

 

Con total seguridad este Viernes Santo ha sido el más intenso de todos los que he vivido que ya son varios. Pero también el más emocionante de todos, no cabe duda. Si a las 8 de la mañana Segovia estaba cubierta con un manto blando de nieve que presagiaba la suspensión segura de todas las procesiones matutinas, poco a poco la situación parecía que mejoraba. Una hora después había dejado de nevar aunque las calles estaban impracticables y la mejor noticia es que quedaban aún 3 horas largas para empezar la procesión. Con la previsión del tiempo para la hora clave y ver que el cielo empezaba a abrirse, las posibilidades de sacar a relucir los Pasos aumentaban a cada minuto.

 

Y a las 10 y poco de la mañana el primer momento clave. Reunión para decidir que se hace: si se sale, si no y con que se sale. De salir un no, toda la ilusión y las ganas acumuladas durante los últimos 10 meses se irían al traste. Pero tanta espera no iba a terminar así. La decisión no fue todo lo buena posible pero tampoco la peor posible. Se salía con el Cristo y según evolucionase la mañana se sacaba también la virgen. La reacción inmediata de todos los presentes fue comenzar a prepara todo para la carroza del Cristo. Todos a una y en escaso tiempo estaba lista para aguantar el Paso y empezar a adornarlo. Era la enésima muestra de la mañana de las tremendas ganas que había de salir en procesión. Preparar el Cristo, sacar todos los faroles, cruces, escoltas y guías y demás parafernalia llevo tiempo pero con la ayuda de todos se hizo más rápido de lo esperado.

 

El Cristo y la soledad

 

Y tras preparar el Cristo llegó el siguiente momento clave, decidir que se hacía con la Soledad. El tiempo despejaba y si se salía con el Cristo ¿porqué no salir también con la Soledad? Ahora o nunca. Para sacar los dos Pasos había que empezar a montar la carroza de la Soledad. Y vaya si se montó. En 2 minutos estaba hecho el pasillo hasta el final de la Parroquia para sacar la imagen de la Soledad. Todos los bancos retirados para dejar paso. Uno de esos movimientos que demuestran una vez más el compromiso, seriedad e ilusión que supone lucir con todo el esplendor al Cristo y a la Soledad.

 

Y así como si nada eran las 11 y pico de la mañana. El tiempo pasaba volando. Pero ni de lejos se había terminado de preparar todo para poder procesionar.

 

Tras el parón para vestirse tocaba seguir limpiando y sacando materiales. Estandartes, cruces, farolillos pequeños, faroles artísticos, guías, escoltas y más. Todo bien organizado en tres grupos. Mientras tanto empezaban a llegar a cuentagotas los capuchones con miradas de incertidumbre sin saber definitivamente si se procesionaba o no. Pero los que llevábamos varias horas preparando todo sabíamos que sí, que un año más el tiempo no iba a impedir a San Millán lucirse por las calles de Segovia.

 

Probablemente otra de las circunstancias que había provocado que San Millán saliera con todo era saber que el resto de Pasos que procesionaban en Viernes Santo por la mañana (Los Gascones y San Marcos) salían con todo a la hora que les correspondía.

Con todo era casi imposible empezar en el horario previsto (12.30) puesto que se había tardado en empezar a colocar todo. Cuando pasaban minutos de las 13 horas todo parecía estar dispuesto para comenzar cuando la nieve hizo acto de presencia, lo cual no cambió los planes que ya se habían decidido y solamente terminar de colocar a la Soledad retrasó un poco más el comienzo de la procesión.

 

Comienza la procesión

 

La hora de la vedad había llegado y tocaba disfrutar cono chiquillos con zapatos nuevos de la procesión. El Cristo en su Última Palabra y la Soledad al Pie de la Cruz procesionando por Segovia es algo que sólo se ve una vez al año, motivo suficiente para disfrutarlo al máximo, y más con todo lo que se había luchado por sacarlos. Con la nieve poniendo el toque blanco a la procesión, todo San Millán salió a la calle para disfrutar de su procesión. Posiblemente la nieve hizo que disminuyera el público con respecto a otros años pero igualmente durante todo el recorrido la procesión estuvo acompañada por mucha gente tanto segovianos como visitantes. Uno de los momentos de mayor impacto es el paso de la procesión por el Azoguejo coincidiendo con el momento de mayor nevada de todo el camino. Aunque finalmente los actos previstos para la subida tuvieron que suspenderse por el tiempo, éste sin embargo no impidió que se erizara la piel al grito de “Viva el Cristo en su Última Palabra” y “Viva la Soledad al Pie de la Cruz que fueron respondidos con enérgicos “Viva” por parte de los presentes.

 

Finalmente el último tramo de la procesión tuvo que realizarse a paso ordinario debido a la insistente nevada que empezaba a cuajar, lo que no evitó que en una Plaza Mayor convenientemente vallada, las imágenes pudieran lucir bajo el plástico protector ante los asistentes que no eran pocos para el tiempo que hacía. Ya en la Catedral todo siguió su curso hasta dejar a las imágenes en su sitio junto al resto de Pasos.

No llegaba a las 2 y media de la tarde cuando terminó la subida de San Millán, más corta que el año anterior por el tiempo.

 

¿Nieve o Procesión de los Pasos?

 

A medida que pasaban las horas de la tarde la nieve seguía cayendo con fuerza en la capital segoviana hasta poco antes de las 6 que dejo de nevar para dar paso por momentos a un sol que dejaba prever que la Procesión de los Pasos terminaría celebrándose. Pero una importuna lluvia a media hora del comienzo dejó las cosas en el aire. Finalmente y ante la expectación que reinaba en la calle donde la Plaza Mayor estaba abarrotada de gente esperando ver la Procesión se decidió salir siendo responsabilidad de cada Cofradía si ponía protección o no a sus imágenes con la condición de no parar la Procesión para poner plásticos en caso de lluvia.

Cuando el reloj marcaba las 9 de la noche la Cofradía de la Oración en el Huerto de San Lorenzo comenzó la procesión.

 

Poco a poco las Hermandades, Cofradías y Feligresías de Segovia que conforman la Procesión de los Pasos comenzaron a salir de la Catedral casi todas sin proteger sus imágenes de posibles lluvias. Y claro, una cosa es ser valiente y otra imprudente. Bajando la calle de San Juan hizo acto de presencia la lluvia y el viento.

 

Algunas cofradías pararon la procesión para colocar protectores a sus Pasos e incluso alguna cofradía se apartó del camino marcado para hacer lo propio con sus Pasos.

Si al empezar la calle San Juan el viento ya se dejaba notar, al llegar al Azoguejo por momentos se hacía muy peligroso sobre todo con los estandartes. Pasado el Azoguejo y la parada en honor a las imágenes, la Cofradía de San Millán prosiguió su camino hacia la iglesia a paso ordinario para evitar la nieve que caía ya sobre los cofrades y las imágenes. Con la llegada a la iglesia, y el canto a las imágenes se daba por finalizada la procesión del Viernes Santo quedando sólo ya la recogida de todos los materiales sacados y el recuerdo de un Viernes Santo que nunca se olvidará por el trabajo y el esfuerzo que supuso sacar adelante la procesión.

 

Y en este 2012 San Millán ha demostrado que sabe salir adelante cuando la situación no acompaña tomando las decisiones adecuadas en el momento adecuado. Y por todo ello, por el trabajo realizado, el esfuerzo y el compromiso demostrado, vamos a gritar más alto y más fuerte que nunca

 

¡¡VIVA EL SANTÍSIMO CRISTO EN SU ÚLTIMA PALABRA!!

¡¡VIVA LA SOLEDAD AL PIE DE LA CRUZ!!

¡¡VIVA SAN MILLÁN!!

A Aniceto Marinas

(Lucia Calle de Casado)

 

Eres solio divino

que escalara su genio peregrino

y que Segovia dona a su memoria,

bello altar que, nimbado de laureles,

representa los triunfos y la gloria

que forjaron un día sus cinceles.

Jardín embalsamado;

bello rincón de su solar amado;

tus fuentes cantarinas,

en torneo de honor y pleitesías

darán a su Marinas

serenatas de eternas melodías.

 

Avecillas y niños

en arpergios de mimos y cariños,

le dirán en las bellas estaciones,

como himnos amorosos,

la alegría infantil de sus canciones

en concierto con tronos armoniosos.

 

¡Salve, trono ideal! Cálido lazo

que une en amante abrazo

al hijo y a la madre venturosa…

que ante estas piedras,

con amor ferviente,

rendida y orgullosa,

¡Se postrara feliz y relevante!...

 

 

Al Cristo de Marinas

 (Manuel Fernández Fernández)

 

Quiso Marinas dar vida

a quien, siendo El la Vida,

y dueño de toda vida,

quiso ofrecernos su muerte.

para quitarnos la muerte

haciendo que de esta suerte

El que al morir vivía

daba a los demás la vida

Paso a la Vida sin muerte

y entre la muerte y la Vida

dijo su Última Palabra

que todo estaba acabado

“¿Por qué me has abandonado?”

y cuando sus ojos alzo

toda la tierra temblo,

los muertos resucitaron

cuando las tumbas se abrieron,

y hasta pagamos dijeron:

“todo lo dicho cumplió,

que el que decía ser Cristo

era el verdadero Dios”.

Marinas si consiguió

con esta preciosa imagen

que nuestros ojos se alcen

a tus ojos afligidos,

y cuando, todo cumplido,

que entre nosotros aquí,

al tiempo que vas al Cielo,

con lagrimas de este suelo

queramos ir hacia Ti.

 

Al Santo Cristo en su Última Palabra

(Oñez Monjas Hernández)

 

Alzas Señor tu mirada postrera

levantas tu rostro al firmamento

se eleva hasta El como sacramento

y al Cielo eterno se yergue señera.

 

Quisiste morir de esta manera,

llegado en sangre tu ultimo tormento

semblante redentor en puro lamento,

fuente de Salvación tu vida entera.

 

Suspiro final de Hijo al entregarte

en la cruz, tu palabra final diste

Para en sus manos divinas confiarte.

 

Todo cumplido como prometiste.

¡Que seamos uno todos para amarte,

Sin límites… como Tu siempre hiciste!

 

 

A la Soledad de Marinas

(M.T.P.)

 

Azucena que mustia y abatida

quebrada por horrible vendaval

por débil fibra con el tallo unida

pareces de la Cruz colgar sin vida

con rictus funeral.

 

Tu cuerpo aunque transido, esta sereno:

no fue renacentista el gran buril

que quiso tu dolor ultraterreno

plasmarlo en modo angelical, y lleno

de encanto tu perfil.

 

Rectas las líneas de tu cuerpo inerte,

aunque quebrada de dolor estas,

parece desafías a la muerte

diciéndonos que tu alma pura y fuerte

sufrir aun puedes mas.

 

¡Qué sencillez de trazos verticales,

mas… que porte tan lleno de emoción!

Hay un algo en tus rasgos magistrales

que habla con lenguajes ancestrales,

lenguajes de pasión.

 

Aunque tu pena y tu dolor culmina

con rictus de pasión, estas de pie,

dispuesta a caminar cual peregrina

mostrando, como madre, al que camina

las rutas de la fe.

 

 

A la Soledad al pie de la Cruz

(p. Juan Alberto de los Carmenes)

 

Cubierta de triste llanto

al pie de la Cruz te vi;

y en mi doloroso espanto

me dijo un secreto encanto

que sollozabas por mí.

 

Ya no temo, Madre mía,

a Dios ciertamente voy.

¡Hijo de lágrimas soy:

las lágrimas de María!

 

Tus lágrimas son las perlas

que compran mi salvación.

Jesús me perdona al verlas.

Son sangre del corazón

que se derrama al verterlas.

 

Que ablanden la terca y dura

impiedad de mis entrañas,

pues con tu llanto las bañas

de tu maternal ternura.

 

Y si por mi salvación

ofreces ¡ay! su agonía,

¿no ablandara, Madre mía,

tu llanto mi corazón?

 

¡Oh Jesús! Si en mi agonía

temblando a tu vista estoy,

acuérdate en aquel día

que hijo de lágrimas soy:

¡las lágrimas de María!

 

 

A la Soledad al Pie de la Cruz

(Justo Bravo Merino)

 

Al pie de la Cruz quisiera

consolar tanta amargura;

Virgen la madre más pura

a quien hirió espada fiera.

Las tres horas de agonía

colgado del vil madero,

El que es el Dios verdadero

y el que fue la Luz del día.

Tu corazón destrozaron

y tus lagrimas brotaron

viendo la Suma Inocencia

maltratado, sin clemencia…

¡Con El como se ensañaron!

Madre que siempre tenía

a Cristo por Compañía,

ahora se halla en soledad

después de ver la agonía

del Amor y la Verdad.

Eres tú la mujer fuerte

que has presenciado la muerte

de este Divino Cordero

conducido al matadero

para darnos mejor suerte.

Jesús con los ojos fijos

dando al discípulo amado

el más sublime legado,

quiso fuéramos tus hijos.

¡Con que expresión de dolor

te tallo el gran escultor

que supo plasmar tu pena

y supo de tu alma llena

de amor para el pecador!

 

A vos

(Jose María García Tejada)

 

A vos corriendo voy, brazos sagrados

en la cruz sacrosanta descubiertos,

que para recibirme estáis abiertos,

y por no castigarme estáis clavados.

 

A vos, ojos divinos, eclipsados,

de tanta sangre y lágrimas cubierto,

que para perdonarme estáis despiertos,

y por no confundirme estais cerrados.

 

A vos, clavados pies, para no huirme,

a vos, cabeza baja por llamarme;

a vos, sangre vertida para ungirme.

 

A vos, costado abierto, quiero unirme,

a vos, clavos preciosos, quiero atarme

con ligadura dilce, estable y firme.

 

 

Cristo de la Última Palabra

(J. B.)

 

Todo lo consumaste en este mundo.

Todo hasta voluntad llegar a ser,

sintiéndote como un vil gusano,

rotas las espaldas, clavado y con sed.

 

Horas largas, cuajadas de amargura

de sangre, dolor, insultos , aridez,

horas de oración, y sangre vertida.

Tanto sembrar, sin acaso recoger.

 

Dichosa por siempre ¡Bendita culpa!

Que nos trajo hacia aquí al Redentor,

a poner tanta luz sobre la injuria,

a decirnos como es, un Padre Amor,

que espera sin prisa, una voz amiga

que negocie valiente, con brío, a lo Dios.


Meditando

(Catalina Rubio Gómez)

 

Los días gloriosos

que nos dio la fe

me dieron deseos

de saber por qué.

 

Por qué fue tan precioso

que Jesús muriera

si era el más hombre

que se dio en la tierra.

 

Por qué le tuvieron

que dar esa muerte

por qué le clavaron

en ese madero.

 

Por qué si le vemos

como fue clavado

por nuestras miserias

no le desclavamos.

Por qué entre nosotros

no somos capaces

de dar al amor una dimensión.

 

Por qué si nos llena

el alma la pena

no decimos todos: Jesús

tu que sabes lo que es sufrir

delega en nosotros

y con tu ejemplo

seremos capaces de ser

en la tierra, como esos senderos

que en sus orillas dan flores

que llenan el alma de fe

en saber ser hombres

que llenos de amor

van dando la paz

como El nos la dio.

 

 

 

Nuestra Señora Soledad

(Josefina Benito)

 

Soledad amarga, cruel.

Pena profunda sin El

Dolor que te traspasa y te trasciende

Y te hace desmayar pero a la vez

En pie, erguida y serena, con placida esbeltez

Actitud de fortaleza y sencillez.

De Madre Reina humilde y fiel.

Figura que cautiva al rezar tus pies.

Esclava que enamora,

por tu porte de mujer.

Por tu servicio de entrega

Al amor en fe.

Danos tu fuerza, y tu exquisitez

Para amar sin dejarse vencer.

 

 

Santo Cristo en su Ultima Palabra

(Jose García Velázquez)

 

Mira al cielo con ojos suplicantes

completando la entrega de su vida,

que acabara en apenas un instante

tras dejar las profecías cumplidas.

 

Luego vendrá la lanzada punzante

y la iglesia mana de su herida.

Nada volverá a ser como antes

y hasta la muerte, queda vencida

 

Al verte el alma se emociona y llora

su pecado, que a veces la domina

cayendo en tentación provocadora.

 

Cristo vivo, que tu misión culminas

con la palabra que al Padre implora

¡Obra feliz del escultor Marinas!

 

 

Soledad

(Josefina Benito)

 

Junto a la Cruz estas

serena, firme

 

 

de dolor transida,

en actitud creciente,

como esclava

por donde la salvación

nos viene.

Máxima sabiduría

libro eficiente;

Al mirarte y contemplar

tu figura y esbeltez,

pienso en mi pobreza, maldad

y me siento estremecer.

Como lluvia que me cala,

y de tu soledad aprender,

a cambiar , a ser fontana,

a saciar tanta sed,

a renovar otras vidas

que buscan sin saber.

Danos valentía,

seguridad, amor, sencillez,

para borrar injurias,

tu amargura y tanta hiel.

Virgen Dolorida

contigo quiero aprender

a dar sonrisas y paz

a todos por doquier.

Siéntete consolada

mi Reina, mi Madre.

 

 

Soledad al Pie de la Cruz

(Jose García Velázquez)

 

Sumida en el dolor, mas no abatida

junto a la Cruz la Madre aguanta fuerte

recordando las horas transcurridas

que llevaron al Hijo a la muerte.

 

Era el momento de la despedida:

sabía que le esperaba esta suerte

para ganar el alma redimida

de quienes del pecado se arrepienten.

 

Si ahora mis ofensas, Madre mía,

son como espadas en tu corazón

cumplen de Simeón la Profecía.

 

Tu dolor al sufrir en la Pasión

conviertes en estallido de alegría

tras el reencuentro en la Resurrección.

 

 

Virgen de la Soledad

(Jose Luis Martin)

 

Estrella de la noche,

luz del amanecer

 

Virgen de la Soledad,

Sola al pie del Madero

en el que ya no está El.

 

Tus ojos tristes entristecen mi alma,

tu cuerpo desmayado

desgarra mis entrañas.

¡Sola! dolor y muerte y llanto,

pero también esperanza

esperanza de vida, de luz y de verdad.

 

Tu eres el camino para llegar hasta El:

amor y fe

virgen de la Soledad,

nunca más estarás sola

queremos estar contigo

de tu mano y a tus pies.

 

La imagen de la santísima virgen de la Soledad al pie de la Cruz (Vicente Gray)


¡Nunca, nunca olvidare aquel rostro de finura hebrea,

Aquella actitud de severo desmayo,

no vencido por la postración,

Aquella mirada de inefable expresión

que parece buscar al Hijo en las sublimes alturas

Que solo pueden vislumbrarse al resplandor

De las antorchas de la fe!

 

Al pie de la solitaria Cruz,

y apoyando en su tronco

el cuerpo erguido,

se ve la figura de la Virgen María:

Un manto negro de luengos pliegues

enmarca la Santa Figura.

Una túnica de severo azul

aprisiona el cuerpo,

que se deja adivinar esbelto

y de una perfección femenina

de dulzura suprema;

por sus bocamangas asoma el blanco lino

primitivo y sencillo.

La Divina Señora calza sandalias

que dejan sus pies desnudos,

pies de cándida pureza.

Ni sedas, ni brocados, ni joyas

contradicen el dolor:

Como Maria se mostro en el Calvario.

Manos casi atezadas y finas;

Cara que la pena inclina a un lado,

en dulce curvatura para lanzar

la fulgida mirada hacia el cielo;

boca que abre el suspiro

sobrehumano de la mujer

que se siente Corredentora del mundo;

frente espaciosa que suavemente acusa

el surco del sufrimiento,

como huella que dejara

la profecía de la espada

que había de atravesar su corazón;

y una lagrima, una sola,

que basta para hablar

de la presencia del llanto

hasta en las emociones divinas.

 

¡Ella , Ella es la que capta y arrebata

a quien la contempla.

sin deslumbramientos de joyas ni colores!

El haber realizado el dolor sublime

en el arte cristiano es su mejor joya.