Historia de un Viernes Santo (Alejandro Pérez)

 

Con total seguridad este Viernes Santo ha sido el más intenso de todos los que he vivido que ya son varios. Pero también el más emocionante de todos, no cabe duda. Si a las 8 de la mañana Segovia estaba cubierta con un manto blando de nieve que presagiaba la suspensión segura de todas las procesiones matutinas, poco a poco la situación parecía que mejoraba. Una hora después había dejado de nevar aunque las calles estaban impracticables y la mejor noticia es que quedaban aún 3 horas largas para empezar la procesión. Con la previsión del tiempo para la hora clave y ver que el cielo empezaba a abrirse, las posibilidades de sacar a relucir los Pasos aumentaban a cada minuto.

 

Y a las 10 y poco de la mañana el primer momento clave. Reunión para decidir que se hace: si se sale, si no y con que se sale. De salir un no, toda la ilusión y las ganas acumuladas durante los últimos 10 meses se irían al traste. Pero tanta espera no iba a terminar así. La decisión no fue todo lo buena posible pero tampoco la peor posible. Se salía con el Cristo y según evolucionase la mañana se sacaba también la virgen. La reacción inmediata de todos los presentes fue comenzar a prepara todo para la carroza del Cristo. Todos a una y en escaso tiempo estaba lista para aguantar el Paso y empezar a adornarlo. Era la enésima muestra de la mañana de las tremendas ganas que había de salir en procesión. Preparar el Cristo, sacar todos los faroles, cruces, escoltas y guías y demás parafernalia llevo tiempo pero con la ayuda de todos se hizo más rápido de lo esperado.

 

El Cristo y la soledad

 

Y tras preparar el Cristo llegó el siguiente momento clave, decidir que se hacía con la Soledad. El tiempo despejaba y si se salía con el Cristo ¿porqué no salir también con la Soledad? Ahora o nunca. Para sacar los dos Pasos había que empezar a montar la carroza de la Soledad. Y vaya si se montó. En 2 minutos estaba hecho el pasillo hasta el final de la Parroquia para sacar la imagen de la Soledad. Todos los bancos retirados para dejar paso. Uno de esos movimientos que demuestran una vez más el compromiso, seriedad e ilusión que supone lucir con todo el esplendor al Cristo y a la Soledad.

 

Y así como si nada eran las 11 y pico de la mañana. El tiempo pasaba volando. Pero ni de lejos se había terminado de preparar todo para poder procesionar.

 

Tras el parón para vestirse tocaba seguir limpiando y sacando materiales. Estandartes, cruces, farolillos pequeños, faroles artísticos, guías, escoltas y más. Todo bien organizado en tres grupos. Mientras tanto empezaban a llegar a cuentagotas los capuchones con miradas de incertidumbre sin saber definitivamente si se procesionaba o no. Pero los que llevábamos varias horas preparando todo sabíamos que sí, que un año más el tiempo no iba a impedir a San Millán lucirse por las calles de Segovia.

 

Probablemente otra de las circunstancias que había provocado que San Millán saliera con todo era saber que el resto de Pasos que procesionaban en Viernes Santo por la mañana (Los Gascones y San Marcos) salían con todo a la hora que les correspondía.

Con todo era casi imposible empezar en el horario previsto (12.30) puesto que se había tardado en empezar a colocar todo. Cuando pasaban minutos de las 13 horas todo parecía estar dispuesto para comenzar cuando la nieve hizo acto de presencia, lo cual no cambió los planes que ya se habían decidido y solamente terminar de colocar a la Soledad retrasó un poco más el comienzo de la procesión.

 

Comienza la procesión

 

La hora de la vedad había llegado y tocaba disfrutar cono chiquillos con zapatos nuevos de la procesión. El Cristo en su Última Palabra y la Soledad al Pie de la Cruz procesionando por Segovia es algo que sólo se ve una vez al año, motivo suficiente para disfrutarlo al máximo, y más con todo lo que se había luchado por sacarlos. Con la nieve poniendo el toque blanco a la procesión, todo San Millán salió a la calle para disfrutar de su procesión. Posiblemente la nieve hizo que disminuyera el público con respecto a otros años pero igualmente durante todo el recorrido la procesión estuvo acompañada por mucha gente tanto segovianos como visitantes. Uno de los momentos de mayor impacto es el paso de la procesión por el Azoguejo coincidiendo con el momento de mayor nevada de todo el camino. Aunque finalmente los actos previstos para la subida tuvieron que suspenderse por el tiempo, éste sin embargo no impidió que se erizara la piel al grito de “Viva el Cristo en su Última Palabra” y “Viva la Soledad al Pie de la Cruz que fueron respondidos con enérgicos “Viva” por parte de los presentes.

 

Finalmente el último tramo de la procesión tuvo que realizarse a paso ordinario debido a la insistente nevada que empezaba a cuajar, lo que no evitó que en una Plaza Mayor convenientemente vallada, las imágenes pudieran lucir bajo el plástico protector ante los asistentes que no eran pocos para el tiempo que hacía. Ya en la Catedral todo siguió su curso hasta dejar a las imágenes en su sitio junto al resto de Pasos.

No llegaba a las 2 y media de la tarde cuando terminó la subida de San Millán, más corta que el año anterior por el tiempo.

 

¿Nieve o Procesión de los Pasos?

 

A medida que pasaban las horas de la tarde la nieve seguía cayendo con fuerza en la capital segoviana hasta poco antes de las 6 que dejo de nevar para dar paso por momentos a un sol que dejaba prever que la Procesión de los Pasos terminaría celebrándose. Pero una importuna lluvia a media hora del comienzo dejó las cosas en el aire. Finalmente y ante la expectación que reinaba en la calle donde la Plaza Mayor estaba abarrotada de gente esperando ver la Procesión se decidió salir siendo responsabilidad de cada Cofradía si ponía protección o no a sus imágenes con la condición de no parar la Procesión para poner plásticos en caso de lluvia.

Cuando el reloj marcaba las 9 de la noche la Cofradía de la Oración en el Huerto de San Lorenzo comenzó la procesión.

 

Poco a poco las Hermandades, Cofradías y Feligresías de Segovia que conforman la Procesión de los Pasos comenzaron a salir de la Catedral casi todas sin proteger sus imágenes de posibles lluvias. Y claro, una cosa es ser valiente y otra imprudente. Bajando la calle de San Juan hizo acto de presencia la lluvia y el viento.

 

Algunas cofradías pararon la procesión para colocar protectores a sus Pasos e incluso alguna cofradía se apartó del camino marcado para hacer lo propio con sus Pasos.

Si al empezar la calle San Juan el viento ya se dejaba notar, al llegar al Azoguejo por momentos se hacía muy peligroso sobre todo con los estandartes. Pasado el Azoguejo y la parada en honor a las imágenes, la Cofradía de San Millán prosiguió su camino hacia la iglesia a paso ordinario para evitar la nieve que caía ya sobre los cofrades y las imágenes. Con la llegada a la iglesia, y el canto a las imágenes se daba por finalizada la procesión del Viernes Santo quedando sólo ya la recogida de todos los materiales sacados y el recuerdo de un Viernes Santo que nunca se olvidará por el trabajo y el esfuerzo que supuso sacar adelante la procesión.

 

Y en este 2012 San Millán ha demostrado que sabe salir adelante cuando la situación no acompaña tomando las decisiones adecuadas en el momento adecuado. Y por todo ello, por el trabajo realizado, el esfuerzo y el compromiso demostrado, vamos a gritar más alto y más fuerte que nunca

 

¡¡VIVA EL SANTÍSIMO CRISTO EN SU ÚLTIMA PALABRA!!

¡¡VIVA LA SOLEDAD AL PIE DE LA CRUZ!!

¡¡VIVA SAN MILLÁN!!