HISTORIA DE LA IGLESIA DE SAN MILLAN (SEGOVIA)

Si nos situamos en 1072, nos encontramos con una Segovia al mando de Sancho II recién asediada por Almanum, rey de Toledo quién daña al monumento emblema de la ciudad destrozando 36 de sus arcos, restaurados en época de los Reyes Católicos por el jerónimo del Parral Fray Juan de Escobedo.

 

Los escritos del cronista segoviano Don Diego de Colmenares fijan la toma de la ciudad por parte de los cristianos en 1079, basándose en una inscripción de una pequeña ermita de Palazuelos.

 

Segovia, por tanto es probable que fuera repoblada en junio de 1075 con gentes de Galicia, Asturias y montañeses de León y La Rioja por parte del yerno de Alfonso VI, el conde Raimundo de Borgoña casado con doña Urraca de Castilla.

 

Lo que nos encontraríamos entonces, serian pequeñas poblaciones en las cuencas de los ríos Clamores y Eresma, que dividen y fragmentan la gran mole en donde se asienta el Alcázar. Así, en la vertiente que riega el río Eresma, se encuentran dispuestas  alrededor de la iglesia- Catedral de San Gil, las iglesias cristianas de San Marcos, Santiago, San Blas y San Lorenzo. 

 

Por la otra vertiente, la que baña el Clamores, en el llamado arrabal Mayor tendríamos un grupo de mozárabes que ocupaban las sinuosas calles de la Morería. En el alto, un recinto “amurallado”, con unas murallas destrozadas, totalmente despoblado; tal era el estado de despoblación que hasta en el siglo XIII se conceden privilegios a las familias que habitaran allí. Para restaurar las murallas se utiliza todo lo que pueda contener cualquier elemento constructivo, hasta lápidas.

 

Dentro del Arrabal Mayor, hallaríamos un sistema económico dedicado a la artesanía, albañilería y a las huertas del Clamores, que se repartirían alrededor de una vieja iglesia mozárabe de la que hoy podemos disfrutar su torre.

 

Hay dos teorías para la advocación resultante a la está dedicada a esta iglesia: Por una parte durante los siglos X y XI hubo mucha veneración a dicho santo eremita; la otra, el fruto directo de la repoblación (Raimundo de Borgoña repobló Segovia con riojanos entre otros; quizás fuera la devoción de este último pueblo al pastor Emiliano de esa región)

 

Como rápido apunte de que no solo en esta iglesia se conservan vestigios de antiguas construcciones tenemos otros ejemplos en la capital: san Andrés presenta una torre remodelada con influencia mudéjar pero con elementos arquitectónicos moriscos, san Martin y san Juan tienen una planta de basílica latina transformada a templo románico actual,... Esto viene a decirnos que todos los templos segovianos fueron ampliándose y enriqueciéndose ante los nuevos movimientos artísticos que llegaban y siempre dentro de las influencias de León y Silos.  En san Millán, sin embargo, se decidió derrumbar el antiguo templo y se constituyó ese una traza con un estilo desusado de influencia lombarda.

 

La fecha que marcará y guiará las trazas en el desarrollo del arte segoviano románico es el enlace en segundas nupcias de Doña Urraca con Alfonso I de Navarra y Aragón en 1109 tras la muerte del conde Raimundo en la batalla de Uclés. Este matrimonio fue muy desdichado y, así como doña Urraca era apoyada por la nobleza y el alto clero, Alfonso era apoyado por la burguesía. De hecho, este matrimonio fue declarado nulo en 1113 por el papa Pascual II alegando consanguinidad, ya que ambos eran descendientes en tercer grado de Sancho III el Mayor. 

 

Se sabe que Alfonso fue un monarca muy querido por los segovianos y éste asimilo Segovia con su Jaca natal; hasta el punto de traer  los planos de la catedral de Jaca hasta Segovia para reproducirla. Además, son las numerosas donaciones que desde 1111, cuando entró en Toledo, hace constar en Segovia.

 

La iglesia de san Millán empezó su construcción en torno a 1110 y fue inaugurada entre 1122 y 1123.

 

La importancia de esta iglesia la encontramos en la presencia de una de las cuatro antiguas milicias de quiñones de Segovia ( cuadrillas de 25 hombres cada una cuya función era velar y vigilar los alrededores de la iglesia mientras los parroquianos escuchaban la misa dominical). El resto de milicias estaban implantadas en san Martín, san Andrés y san Juan, en tres de las principales puertas de las murallas. Este hecho, nos indica que aparte de campesinos, en esta iglesia se reunían los Nobles Linajes, de ahí el apellido " de los caballeros " que posee.

 

 

En el siglo XVII - en 1668 - se sustituye el artesonado mudéjar por bóvedas barrocas; además, se instala un retablo barroco en el ábside central ocultando la arquería. También en el S.XVII se abre una capilla dedicada a la Virgen de la Piedra, en el espacio creado por la prolongación del pórtico sur y el brazo derecho del crucero, así como el cerramiento de la fachada sur

 

Durante el siglo XVIII se colocó el actual pavimento sobre el antiguo a medio metro más abajo y que se caracterizaba por estar salteado de lápidas sepulcrales en las cuales se podían apreciar escudos heráldicos y otras inscripciones de especial interés.

En el siglo XX se llevaron a cabo importantes obras de restauración dirigidas por el Marqués de Lozoya y por el arquitecto Javier Cabello y Dodero; así, en 1952 se descubren los arcos cegados del pórtico sur, se demole la capilla de la Virgen de la Piedra.

En 1963 se retiró el retablo barroco de Juan de Ferreras y se descubrió y restauró la arquería ciega que decoraba el cuerpo bajo del ábside central, así como las pinturas murales del crucero.

 

Las bóvedas barrocas se retiraron en 1974.En este mismo año en el exterior de la torre se coloca el típico esgrafiado segoviano.